domingo, 4 de mayo de 2008

Deconstrucción: ¿moda filosófica?

En su post Deconstrucción, moda y filosofía, Ruíz Noé crítica el hecho que, la «deconstrucción», el método filosófico esbozado y difundido por Jacques Derrida, ha sido utilizado como la excusa perfecta dentro de la posmodernidad para resguardar comentarios con apariencia de «verdad» o bien de profundidad filosófica que manejan el término «deconstrucción» y sus «métodos» de manera crítica y responsable. Aclaro: no quiero decir que la deconstrucción no haya sido utilizada por ciertas personas como una moda filosófica; sin embargo estoy en desacuerdo con el hecho que ésta sea LA moda filosófica del momento. Pues desafortunadamente, no es el primer caso que una corriente de filosofía es utilizada de este modo, no podemos ignorar a ciertas personas que hablan sobre el Tao, Nietzsche, Žižek y otras cosas que merecen todo nuestro respeto, pero que no parecen ser tratados de ese modo (así que por prudencia no diremos nombres je je).

EI caso mas sonado de una “moda filosófica” en nuestra querida facultad(al menos para mí lo es), podría ser el marxismo de los años 60’s, donde cientos de estudiantes y profesores se apropiaron del discurso como una mera excusa y fachada sin conocer a fondo la obra marxista, ya de por sí lo bastante amplia, así como su influencia principal a Hegel, por lo que la «dialéctica» era utilizada como algo dado para explicar cualquier tema problemático o sin aclarar. Ahora bien, parece ser que el caso es muy parecido al que Ruíz Noé atina en señalar sobre la deconstrucción.

Por otra parte, el mundo en el que vivimos actualmente, globalizado y demás, permite que cualquier cosa, ya sea una marca de tennis, el último disco censurado por la santa asociación de padres de familia o bien, cierta corriente filosófica, pueda ser llamada una «moda»(lo que sea que quiera decir esto). Sin embargo desde sus inicios la filosofía ha buscado separarse de la opinión general para acceder al terreno de lo objetivo y lo verdadero, con sus buenas y malas consecuencias. Esto me lleva a considerar que la respuesta de Sebastiana en los comentario del post, ha dado en el clavo, o tal vez deberíamos decir, en la fisura (ja!). En primer lugar nos preguntamos ¿cómo se puede reconocer que una reflexión es en verdad filosófica y por lo tanto válida y necesaria? ¿Quién sería el árbitro, el arconte, que defienda la verdad última de la deconstrucción? Aquí radica, a mi parecer, la esencia del problema planteado, puesto que la deconstrucción busca alejarse de las estructuras rígidas y discursos cerrados. Aunque el mismo Derrida estaría consciente que para ser congruente con su pensamiento, no podría tener la última palabra o bien, la única, sobre qué es y qué no es deconstrucción. Ya que no se trata de ceder a Derrida la última palabra, ni de utilizarla como si fuese la propia: se trata de dialogar y buscar junto con él, paso a paso, entre iguales, la sabiduría, en última instancia, inalcanzable.

Por esto creo que, la única conclusión que puedo insinuar, es que no existe una manera propia o única de filosofar, mucho menos de deconstruir, por lo que en última instancia siempre nos enfrentaremos a la posibilidad de modas y a discursos vacíos que se escuden en “palabras grandotas”, ya sean dialéctica, deconstrucción, fenomenología o la que mejor nos venga en gana. Sin embargo, a mí parece es necesario defender no sólo la deconstrucción, sino la filosofía misma ¿pero cómo es posible esto? Pues tal vez no podamos evitar las modas filosóficas, pero de cualquier modo me queda claro que existe un margen donde podemos observar un uso responsable, y por lo tanto crítico al ejercicio de esta manera tan peculiar y problemática de ejercer la filosofía.

5 comentarios:

herramienta perfecta dijo...

tal vez soy el menos indicado para hablar en términos filosóficos y por eso recreo una historia:

"cuando Bodhidharma cruzo la India y llegó a China, el emperador le preguntó: 2 mil monasterios, qué meritos tengo?
-no hay merito-
Vagabundo piojiento !! quíen eres tu para decirme que no tengo méritos?
-no sé-..."

no se puede juzgar uno a si mismo...y lo mismo pasa con la filosofía creo...

sin apellidos y sin sobre nombres el mero acto de pensar, imaginar, observar, criticar y gozar es Filosofía.

El que te dije dijo...

Puede ser que sean pugnas dentro de la academia, pero lo que los opositores a la deconstrucción como corriente seria no han notado y resaltado son los aportes que ha tenido en otras áreas, como la crítica literaria, al igual que en Psicología, existe toda una nueva corriente llamada Terapias Narrativas donde uno de sus fundamentos es la Deconstrucción, y realmente le sirve mucho a personas que llegan al consultorio inundados de problemas... así que moda o no, ha ayudado a sustentar una forma de mejorar la calidad de vida mental/emocional de las personas
saludos,

http://simulacroliterario.blogspot.com

Ruíz Noé dijo...

De acuerdo contigo. Creo que llegamos a la misma conclusión por vías distintas.

Efetivamente, no existe un arbitro del «buen» uso o «mal» uso de la deconstrucción, pero como concluyes: "existe un margen donde podemos observar un uso responsable, y por lo tanto crítico, al ejercicio de esta manera tan peculiar y problemática de ejercer la filosofía."

Tal vez ese margen al que refieres nos permite reconocer cuándo la deconstrucción, como idea filosófica, aporta algo a la reflexión contemporánea y cuando no.

En otra ocasión hablaremos sobre Nietzsche, el Tao y Žižek.

Saludos.

Sebastiana dijo...

(Qué emoción, es como a shout out for me! jajaja)

Yo aún no estoy de acuerdo con la conclusión a la que han llegado ustedes. Estoy de acuerdo en que, de hecho, podemos decidir cuándo la deconstrucción está siendo utilizada "responsablemente" o como "aportación a la reflexión contemporánea" y cuándo no. Pero sigo pensando que ese márgen o ese criterio es completamente convencional, arbitrario incluso, y por lo tanto, no ofrece ninguna garantía para saber qué SÍ aporta algo o qué no. Es más, el simple hecho de tratar de establecer la diferencia es ya bastante extraño, porque no lo considero posible. Sin embargo, si lo que se busca es un cierto compromiso, una responsabilidad (con qué o con quién, no lo sé), en realidad no importa cómo se juzgue el uso de la deconstrucción o demás modas filosóficas, sino, en lo personal, para qué se usa.

Esto no se trata de defender o no una determinada postura filosófica, ninguna es mejor que otra (a mí parecer), sino en preguntarse por qué la necesidad de asegurar que NO estamos dejándonos llevar por laaaas modas y la superficialidad: ¡NOSOTROS sí hacemos las cosas bien! Seamos responsables, vigilantes, cuidadosos... ¡hagamos cosas que valgan la pena!

De cualquier forma, la moda, la popularización (qué larga palabra, que no sé si exista siquiera), la degradación, el desgaste, la masificación... o cualquier otro término de su preferencia, lo único que hacen es ofrecer más temas para la reflexión contemporánea.

Or something...

Black Bird dijo...

embassitor: estoy de acuerdo con ud. pero la pregunta sería entonces, ¿cómo estaríamos seguros de nosotros mismos de pensar críticamente? gran cita por cierto...

el que nos dijo: creo que la cuestión aquí sería distinguir de la deconstrucción "sería" de la que no lo es y en esa medida busca trascender los límites de la mera academia(de la torre de marfil), sin embargo sería interesante conocer mas a fondo este modo tan peculiar de deconstrucción. saludos y gracias por comentar!

ruiz noe: tal vez así sea, al menos eso espero yo jeje, espero que haya salido satisfecho con mi humilde respuesta, saludos!

tats: que lastima que no pudiste explicar todo lo que me dijiste en msn en el coment, ahí radica la dificultad de la deconstrucción como algo cerrado y que se distingue de algo no serio y diseminado, en fin espero podamos charlar pronto, nos vemos lueguito!